Killing Floor 2 – Análisis

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Trabajar en el análisis de un juego como Killing Floor 2 es siempre un soplo de aire fresco, algo que llama la atención exactamente por el hecho de que en realidad no hay nada de renovador en su propuesta. ¿El motivo? Los juegos de disparos de un perfil sencillo y directo como el que ofrece no abundan en los últimos tiempos, y Tripwire demuestra que el “primero dispara, después pregunta” aún sigue sin fecha de caducidad.

El género shooter en su vertiente on-line tenía, no hace tanto tiempo, la pura pretensión de divertir y entretener junto a un puñado de amigos mediante internet. Con el paso del tiempo se han ido introduciendo variables poco a poco más complejas que han ido engordando las propuestas on line pero que, en ciertos casos y sorprendentemente, nos han distanciado de esa intención que debía ser la principal: hacernos pasar un buen rato. Killing Floor 2 es un regreso a los orígenes deliciosamente anacrónico, un título donde lo único que importa es entretenernos con grandes números de contrincantes, sacándonos buenas risas al lado de nuestros amigos y ofreciéndonos una distracción que deja poner el cerebro en punto fallecido y amontonar muertes y muertes.

Surgido en dos mil cinco como un mod de Unreal Tournament 2004, el título se convirtió en un fenómeno de tal calibre que en 2009 acabaría convertido en juego completamente independiente. Volviéndolo a ver en movimiento años después me resulta simple comprender los motivos por los que se ha convertido en un fenómeno para tanta gente, y es que a pesar de que es tan fácil que roza lo simplista, tiene en sus supones todos y cada uno de los mecanismos adecuados del buen reloj suizo para funcionar de una manera insuperable en cuanto a ser capaz de ofrecernos diversión al lado de un puñado de colegas y clavar un ritmo vibrante que nos pega a la pantalla. ¿Qué hay de la segunda parte? Ahora llega esta secuela tras haber pasado varios meses en Early Access de Steam, y lo hace con la promesa de no limitar únicamente nuestra relación con los colegas al cooperativo, sino más bien asimismo ofreciendo un suculento y divertidísimo modo frente a. Veamos si es suficiente.

Guerra Mundial Z

Tú no estás en Killing Floor 2 por el argumento, ni yo… ¡Ni nadie! Mas aún de esta manera hay un ligero contexto para el videojuego. Si en la primera parte teníamos una suerte de holocausto zombie debido a las peligrosas prácticas de una empresa de pocos escrúpulos, esta vez los sucesos suceden un mes después. En el original la plaga había comenzado a salpicar lugares de Inglaterra, mas ahora en tan poco tiempo la infección afecta a Europa entera, y eso supone que el caos se ha apropiado de la UE, que los gobiernos no rigen y que solo nosotros podemos salvar al viejo continente de la debacle completa y el colapso.

Killing Floor 2 análisis

Los Zed siguen siendo un rival temible cuando se reúnen grandes hordas, conque siempre y en todo momento está bien estar acompañados para hacerles frente.

Esta sencilla base, que no se presenta en realidad a lo largo del juego para videoconsolas, sirve como pretexto para impulsar una acción que tiene su plato fuerte en el cooperativo para seis jugadores. Acá nos enfrentamos junto a un puñado de amigos, o bien desconocidos mediante un matchmaking ágil y que permite sumarse a otros apasionados a lo largo de la partida, a distintas oleadas de Zeds que acaban con el clásico conclusión del jefe final en la última ronda. ¿Qué ocurre cuando acabamos? Damos por concluido el nivel y podemos comenzar con el próximo que nos depare el buscador. De este modo se construye una experiencia sencilla en apariencia, forma y fondo, pero que es entretenida y que resulta muy entretenida pese a ello. No aguardes el juego del año, eso es algo a lo que ya habrás llegado a la conclusión hace varias líneas, pero espera una acción descerebrada y brutal que, junto a la compañía adecuada mediante internet, te puede sostener pegado a la pantalla a lo largo de horas. Si bien siempre en pequeñas diócesis, pues todo cuanto tiene de fácil y simple de comprender lo tiene asimismo de básico y repetitivo, y eso puede provocar un importante hartazgo.

Killing Floor 2 PS4

Roza lo simplista, mas es capaz de ofrecernos diversión multijugador a un ritmo trepidante

Lo interesante es que, a una parte de un buen puñado de personajes nuevos (ciertos genialmente fuera de sitio) debuta asimismo un competitivo que enfrenta a un máximo de seis humanos contra 6 Zed y que resulta bastante ameno. Los soldados se enfrentan a oleadas que, en esta ocasión, son controladas en algunos monstruos en particular por otros jugadores y que están destacados por un sombreado rojo a su alrededor. De esta forma se logra una modalidad que respeta las claves de la que hizo renombrado al original, pero que suma a la ecuación el ameno incentivo de ir rotando entre unos y otros roles y, en especial en el caso de los monstruos, ir tratando ronda a ronda de fastidiar al otro bando tendiéndoles trampas y dándoles sustos.

Para el bando humano, y como en la primera parte, la clave no es otra que que entre ronda y ronda se abre la tienda de armamento que nos deja invertir el dinero obtenido matando criaturas en lo que deseemos. Hacía varios años que no tocaba el original, conque he gozado más de lo que recordaba con la tensión que se repite en la secuela en el momento de no saber dónde aparecerá el comercio (brota en lugares azarosos del mapa) y trazando a toda velocidad con mis compañeros de fatigas planes sobre cara qué género de arsenal nos debíamos inclinar cada uno. Hay una vasta oferta, mas entre lo bien ajustados que están los precios y el hecho de la penalización por muerte en nuestros ahorros hay una constante sensación de angustia que encaja realmente bien con el espíritu del propio programa.

Killing Floor 2

Killing Floor 2 PS4

Hay un esencial arsenal para hacer en frente de los monstruos, con lo que prepárate para ir mudando rápido de unas a otras pues siempre andarás corto de munición.

A todo esto hay que unir, por supuesto, la presencia de las diez clases libres para escoger y que tienen asimismo sus peculiaridades. Unas son más fuertes que otras en tal o bien cuál cosa, y evidentemente parten de salida con un equipamiento diferente de modo que la partida empieza de una manera muy diferente en función de cuál elijamos. Aunque con la posibilidad de adquirir y asimismo vender las armas que llevamos e inclusive las que podamos coger o adquirir a lo largo de la partida, toda vez que respetemos los límites del peso, la versatilidad es nota dominante. Me ha gustado singularmente esa posibilidad de la diversidad y la flexibilidad en términos de progresión, reemplazando Tripwire el antiguo sistema de evolución del personaje más dividido en compartimentos estancos por uno que nos deja avanzar en múltiples ramas al tiempo.

¿De qué forma funciona? Es más fácil de lo que parece. Si para una partida escogemos la clase, por ejemplo Experto en Demolición, donde más puntos sumaremos seguramente va a ser en esa división de experiencia. Lógico, ¿verdad?? Mas hay que dejar en claro que si, por poner un solo caso, adquirimos armas específicas de Pirómano medraremos asimismo por ahí. También se promueve mucho la tarea de apoyo, puesto que si usamos mucho el soplete para soldar puertas y frenar a las criaturas sumaremos puntos para Apoyo, y si nos dedicamos a sanar a nuestros compañeros vamos a hacer lo propio con los de Médico de Campo. Así que por una parte es tan difícil como siempre y en todo momento subir de nivel en Killing Floor 2 pues los puntos que hay que obtener para cada salto de uno a otro son muy altos, aunque por otro hay que tener en cuenta asimismo que podemos medrar en múltiples ramas al mismo tiempo, lo cuál también es muy positivo.

Killing Floor 2

De Gatillo Fácil

Por otra parte si has venido jugando al primer Killing Floor hasta ahora, lanzado hace más de un quinquenio debo recordar, apreciarás que la acción es ahora más satisfactoria. Eso se debe principalmente a varios motivos como el hecho de que he apreciado en comparación con la primera parte ciertas ligeras mejoras en concepto de apuntado y sensación de disparar, mas el primordial debe ver con los propios enemigos. Los responsables de la secuela prometieron progresión en la inteligencia artificial y no han desilusionado, ofreciendo un contrincante que está a la altura y que ofrece esa mejoría de la que mencionamos que se beneficiarán de forma notable los veteranos que siguen jugando al original a día de hoy pero que pasará algo más desapercibida para los que consumen shooters actuales porque no hay grandes cosas en lo que se refiere a su comportamiento que no haya estado viendo en los últimos tiempos del género. Sin embargo, algo que sí vemos aquí y que no es tan habitual es el hecho de que observemos tácticas más complejas en los monstruos si optamos por niveles de complejidad más altos, así que no me refiero solamente a que sean más resistentes o bien dañinos sino más bien también al hecho de que son mucho más despiertos.

Killing Floor 2 PS4

Si bien disparar las armas sigue siendo tan satisfactorio como siempre, o bien aun un poco más, el tema del combate cuerpo a cuerpo no ha mejorado en exceso, por desgracia. Si Tripwire Interactive deseaba exhibir progresos en esta faceta era pues sentía que le faltaba un punto de cocción a su predecesor en este campo, y lo cierto es que ha incorporado algunas cosas para mejorar el control que tenemos. Agradezco que ahora pueda tener una mayor capacidad de decisión en el tipo de combate de rango cercano que voy a emplear, especialmente útil en la clase Berserker; pero necesito asimismo que sea ameno y que contribuya al fluir general de una serie de partidas que, por lo demás, está mucho mejor medido. Tampoco acabo de estar demasiado entusiasmado con el diseño de los jefes finales, ni en cuanto a una estética no particularmente inspirada ni tampoco en concepto de una experiencia jugable que con ellos pierde mucho interés en comparación con las oleadas.

Killing Floor 2

Lo que sí está mejor es el diseño de los mapas. Tal vez la cantidad de doce no te suene a demasiadas localizaciones y puede que sea cierto que no es un número abrumador, si bien hay que dejar bien claro que todos son buenos en cuanto a su trazado en planta y están repletos de lugares en los que tender emboscadas a los enemigos. Si se promueve el trabajo en equipo con la progresión, como ya hemos dejado claro anteriormente, el mapeado de las distintas localizaciones también ayuda a que si nos sostenemos juntos y creamos sinergias entre clases seamos más capaces de superar los desafíos más difíciles. Por otro lado, el estudio es un genuino especialista en ofrecer buenas herramientas a la comunidad para la creación de contenidos de forma que podemos esperar que en los próximos tiempos haya infinidad de escenarios nuevos creados por los aficionados.

Lo mejor del conjunto visual es el alto grado de casquería

Llegados a esta parte si no eres frecuente de la franquicia te vas a estar haciendo una pregunta. ¿He obviado el off-line por algún motivo? Bueno, no lo he pasado por alto, mas la verdad es que lo que aporta es más bien escaso. A pesar de que se vende que el juego tiene una parte que se puede gozar sin conexión de internet, cosa que no es falsa en lo más mínimo mas que está muy lejos de ser satisfactoria. Únicamente hallamos un entrenamiento que se zanja en 2 rondas y que sirve para aprender las nociones básicas, aunque está explicado tan atropelladamente que solo los veteranos de la serie no se verán superados por sus conceptos, y la posibilidad de gozar de los mapas contra la IA en solitario. La posibilidad está ahí y los oponentes dirigidos por la máquina son tan letales como cuando jugamos con nuestros amigos, sin embargo hay que dejar en claro que esta opción alternativa solo servirá para darnos cuenta de lo mucho que echamos en falta a nuestros colegas y de lo exponencialmente más entretenido que es el juego cuando contamos con ellos a nuestro lado.

Killing Floor 2 PS4

Los 12 mapas que ofrece el título nos ofrecen un buen entretenimiento así sea en cooperativo o bien en competitivo contra Zed dirigidos por otros humanos.

En la faceta puramente visual el videojuego de Tripwire no es precisamente un dechado de virtudes. Haciendo uso del motor Unreal Engine tres, aunque con profundas revisiones sobre la base visual hasta dejarlo en ciertos aspectos concretos casi irreconocible, el estudio ofrece un aspecto visual que no pasa de lo estimable mas que tiene la virtud de anteponer la jugabilidad a cualquier consideración estética. ¿Qué significa esto? Que, conforme mi criterio con buen tino, prefieren completar la pantalla de contrincantes y efectos para las muertes y garantizar un buen código de red para que el funcionamiento sea inmejorable en vez de intentar impresionarnos con detalles, brillos y cargas poligonales de unos tamaños gigantes. Lo mejor del conjunto visual es el alto grado de casquería, que emplea un sistema de desmembramientos y sangre concebido por el propio estudio. De esta manera conseguimos no sólo que la acción tenga una factura visual mucho mejor, algo que siempre agradece uno en la representación de la violencia en los videojuegos actuales, sino además de esto he experimentado asimismo una sádica satisfacción difícilmente explicable a la hora de volar por los aires extremidades y cabezas de contrincantes en formidables explotes de plasma.

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